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Corría 1999, el primer caso de censura que esbozaba el nuevo milenio, sucedía durante la reapertura del Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino de Rosario (había estado cerrado por reformas), donde se presentaba una muestra titulada “34ARC” (34 artistas rosarinos contemporáneos). La obra “Virgen y Vagina” de la artista Mónica Castagnotto era “arrancada” de la muestra por una persona que más tarde alegó haber tenido una visión.

El fotomontaje era fuertemente cuestionado por agrupaciones religiosas que solicitaron su retiro inmediato de ese espacio público dependiente del gobierno municipal. El escándalo mediático era alimentado por el sucederse de los acontecimientos, los cuales incluyeron desde amenazas a la artista, acciones en la vía pública como pintadas en las paredes del museo y de su propio domicilio (“Dios te salve María”), rezos de rosarios y manifestaciones, hasta la exhibición de torsos femeninos desnudos en la entrada al museo. Las presentaciones judiciales, junto con la intervención del arzobispado de Rosario echaban más leña al fuego de una hoguera del siglo XXI, “mediática”.Las repercusiones en los medios no tardaron en multiplicarse hasta llegar al ámbito nacional. Artistas, religiosos, autoridades del gobierno municipal, público en general estaba involucrado en los acontecimientos que traían novedades día tras día. Las presiones dirigidas hacia diversas instituciones vía directores y representantes del gobierno de la ciudad y de cultura, finalmente concluían en una negativa ante la posibilidad de censura. Sin embargo, la Justicia le designó al fotomontaje un “espacio diferente” dentro del museo, por lo que debió ser “mudado”. La obra cuestionada también mereció otro espacio (nulo) en el respectivo catálogo “34ARC” editado por el museo.

La obra “Virgen y vagina” no apareció en el catálogo, y ocupó su lugar otro fotomontaje (S/T) con la imagen de Cristo en el que las analogías que se presentaban eran entre los símbolos nazi, la ESMA, la corona de espinas de Jesucristo, etc

La obra de Castagnotto se conformaba con imágenes alternadas de varias vírgenes con sus respectivos velos y macrofotografías de vaginas en las que las analogías entre unas y otras aparecían resaltadas.
Uno de los textos críticos que se presentaron lo firmó León Ferrari, quien tres años más tarde (2002) sufriría en carne propia la censura en Rosario y luego a nivel nacional, en su retrospectiva en el Centro Cultural Recoleta en Buenos Aires (2004). Se solidarizó con la artista escribiendo una crítica en el diario La Capital de Rosario “Blasfemias” que en el año 2000 aparecería en Ramona nº 2 (pág. 4) como “Blasfemias y censura”Ferrari, ya instruido en las Sagradas Escrituras, evoca los textos sagrados para referirse a los hechos sucedidos a propósito de la censura. Escribe una de sus relecturas: “Mónica Castagnotto muestra en el Museo de Bellas Artes de Rosario, sin hojas de parra, cuatro formas de uno de los inventos de Yahvé, la vulva, fuente de vida, amor y placer, cuya silueta compara con la de la Virgen que no pudo usarla; invento que los que creen que puede ser la puerta del Infierno (como el Arzobispo de Rosario) prefieren ni ver ni permitir que sea visto” (Ferrari, León, Prosa Política, Siglo XXI Editores, Buenos Aires:2005)
Se presentan muchos artículos en los medios, abarcando diferentes formatos y géneros. Como ejemplo de ello se inscriben varios textos de opinión como el caso del escritor Reynaldo H. Uribe quien, ante los episodios acontecidos a partir de la censura a una producción artística, se pregunta quiénes son los señores que pretenden adueñarse de la voluntad de cada habitante y de su decisión de ver o no ver una obra. Aparece cuestionado allí un sector hegemónico emparentado con el poder, que procura apropiarse de la moral pública. Sin embargo, no se identifica a ninguna institución ni a ningún agente social con nombre y apellido (como sí lo hace Ferrari); más bien se hace un breve recorrido por la historia de la censura literaria. Es evocada la Santa Inquisición y la caza de brujas en correspondencia con Mónica Castagnotto y la Justicia respectivamente, que todavía debe fallar su sentencia. “Rosario asiste a un espectáculo grotesco” firma su artículo en el diario “La Capital” de Rosario (28/11/99)

Los titulares informativos, aparecidos en la sección “La ciudad” del matutino local y como “Información general” en Clarín, daban cuentan de un relato de la censura día por día.

Declaraciones realizadas por representantes de los sectores religiosos; del ámbito artístico (otros artistas que exponían en la muestra, curadores y críticos), en solidaridad con Castagnotto; del gobierno municipal (intendente y secretarios de cultura), de las autoridades del museo y del público en general (carta de los lectores).


El debate se expandió. Opiniones y críticas se disparaban desde medios locales y nacionales. En esta situación, no parecía vislumbrarse el fin de una etapa en la que la sociedad intenta una reflexión sobre la censura; por el contrario, su emergencia era percibida como una insistencia anacrónica. La búsqueda hegemónica que intenta criminalizar ciertas expresiones artísticas recurre a gastados mecanismos de control. La censura a la obra de Mónica Castagnotto en 1999 saludaba al siglo XXI. Algo que sí podía percibirse en el comienzo del tercer milenio era un decaimiento en el tipo de censuras advertidas desde la institución artística, que ahora parecía configurarse desde una perspectiva más “democrática” hacia el arte y los artistas de Rosario; sin embargo, el 2000 iluminaba un estilo de censura proveniente de ciertos sectores del público, y de carácter “mediático”.
Las destrucciones, gritos y peleas; el pedido de censura vía orden judicial se daría desde los sectores sociales, y por supuesto, sería mediatizada. La censura mediática pone de manifiesto y deja en evidencia, la insistencia por la hegemonía de pensamientos, ideas y creencias, religiosas y de cualquier otro tipo.
Buenísimo Lau!!!
Besos
Debo estar viviendo muy fuera de la realidad, porque no concibo como todavía existe la censura, sobre todo de ese tipo. O estarán los otros en una realidad paralela?
Muy bueno el post Lau
gracias cari, es interesante observar en la censura, la avidez por imponer un modo de sentir y pensar universal y unidireccional…
de tus amores extranios, vi la presentacion, que me encantó, estoy re lenta con la subida del material, despues te escribo en tus post
besitos cari y fabiana
León Ferrari se hizo famoso haciendo esas cosas… no por su calidad como artista.
¿Cómo te sentirías si hacen un fotomontaje con la cara de tu madre junto a una suculenta cagada? No creo que muy felíz.
Buen día Mario, León Ferrari tiene una larga trayectoria como artista, la fama en este caso fue fabricada por la censura mediática; no dudaría de su calidad de artista, incansable pensador crítico desde que se inició en estas tareas, crítico enérgico de las instituciones y personalidades que con su discurso minaban la tan preciada libertad de pensamiento…
En cuanto a su ejemplo, un montaje como el que propone, sería más bien caprichoso y no conceptualmente potable, por lo que no habría sentido crítico ni pensamiento alguno sostenedor de tal imagen.
Agradezco su comentario y le dejo mis cordiales saludos.
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Buen post
seria genial que todos compartiesemos la informacion que conocemos, el conocimiento es el camino para lograr una sociedad mejor. Gracias!